Un buen acuerdo de accionistas no empieza copiando un contrato de internet. Empieza cuando los socios hacen explícito qué espera cada uno sobre trabajo, dinero, decisiones, propiedad y salida.
En esta guía te mostramos las conversaciones que conviene tener antes de convertirlas en un acuerdo.
Guía educativa para sociedades y SAS en Ecuador. No sustituye asesoría jurídica para casos particulares.
Cuando dos o más personas empiezan una empresa, muchas cosas parecen obvias.
Hasta que dejan de ser obvias.
Los conflictos suelen aparecer alrededor de expectativas que cada socio daba por entendidas y que nunca fueron realmente acordadas.
Por eso, antes de redactar cláusulas, hay que sacar esas expectativas a la superficie.
Primero cada socio entiende lo que espera. Después comparan respuestas y resuelven diferencias. Solo entonces convierten los acuerdos importantes en reglas escritas.
Esta lógica está inspirada, entre otros enfoques de gobierno entre socios, en las ideas desarrolladas por David Gage en The Partnership Charter. El contenido de esta guía es original de simpleSAS.
No basta con decir “queremos que a la empresa le vaya bien”. Conversen sobre:
Dos socios pueden querer la misma empresa hoy e imaginar futuros completamente distintos.
Qué busca cada socio en este proyecto:
Las motivaciones no tienen que ser idénticas, pero sí tienen que poder convivir.
Vale la pena separarlo, porque no todo aporte es del mismo tipo:
No todo aporte tiene que valer lo mismo ni convertirse automáticamente en acciones. La pregunta importante es saber qué está poniendo cada uno y cómo se reconoce ese aporte.
Un socio trabaja 50 horas por semana. Otro mantiene su empleo y dedica 10. Los dos pueden seguir siendo socios. El problema aparece cuando uno esperaba que ambos estuvieran full time y nunca lo hablaron. Conversen:
Son decisiones relacionadas, pero diferentes. Tener más acciones no significa necesariamente cobrar el mayor sueldo. Trabajar más horas no cambia automáticamente la propiedad. Y repartir 50/50 no elimina una decisión: crea una estructura de poder que también necesita reglas de desempate.
Acciones ≠ sueldo ≠ utilidades ≠ control
Decir “decidimos todo juntos” funciona hasta que la empresa tiene que decidir rápido. Definan quién manda en cada área:
¿Qué puede decidir cada socio solo y qué requiere aprobación de todos?
Conviene conversarlo antes de que exista dinero:
USD 15.000 pueden significar capital para un socio y préstamo para otro. Si no lo dijeron, ambos pueden creer que tienen razón.
Igualdad y justicia no siempre son lo mismo. Tres socios pueden tener el mismo porcentaje y aportar cantidades muy distintas de tiempo. La propiedad puede seguir igual mientras la remuneración cambia. Lo importante es que los criterios sean explícitos.
Muchos conflictos empiezan con una frase silenciosa: “yo estoy poniendo más que tú”.
¿Qué pasa si…
No solo hay que planificar el fracaso. El éxito también puede poner a prueba una sociedad.
Si la salida termina en una venta de participaciones, la parte operativa está en nuestra guía sobre cesión de acciones en una SAS.
El objetivo no es diseñar una empresa donde nunca existan conflictos. Es diseñar una sociedad capaz de resolverlos.
El acuerdo debería establecer cómo escalar un desacuerdo antes de que termine paralizando la empresa.
No existe una lista única. Dependiendo de cada empresa y de la asesoría aplicable, el documento puede recoger temas como estos:
No todas estas reglas tienen que vivir necesariamente en el mismo documento. Parte del trabajo jurídico es determinar qué conviene incorporar al estatuto, qué queda en el acuerdo entre accionistas y qué requiere otros instrumentos.
Cuando esas reglas se activan y hay que ejecutarlas, casi siempre terminan en actos societarios: reformas, nombramientos, transferencias. Así manejamos la documentación societaria cuando llega ese momento.
El estatuto organiza jurídicamente la compañía y contiene reglas fundamentales de su funcionamiento.
Pero los socios suelen necesitar conversar con mayor detalle asuntos que afectan su relación cotidiana:
En una SAS existe flexibilidad para estructurar muchas reglas desde el inicio. Por eso la pregunta correcta no es “¿estatuto o acuerdo?”, sino:
10 conversaciones antes de asociarse
Antes de redactar su acuerdo, siéntense a responder estas diez preguntas por separado y después compárenlas.
PDF de una página, para imprimir y llenar a mano.
¿Buscas más material gratuito? Están en manuales e informes.
simpleSAS tiene un diagnóstico de alineación entre socios. Cada socio responde por separado, comparamos las respuestas y las decisiones que toman pueden convertirse en un acuerdo firmado.
Descarga el Mini Partnership Charter y úsenlo como punto de partida de la conversación.
Construyan una sociedad capaz de tener conflictos sin destruirse.
Las reglas sirven precisamente para los días en que la buena voluntad ya no es suficiente.